Castle. Una serie policíaca con un toque simpático
Serie americana de resolver crímenes protagonizada por dos canadienses. El primero, Nathan Fillion, que hace de Castle, un escritor de novelas guaperas y de éxito. Lo recordaréis por haber sido el capitán de la nave Firefly. La segunda, Stana Katic, igual no al recordáis de nada, pero cuando la veáis, os acordaréis, os lo digo yo.
La serie va de que un colgao de la vida empieza a imitar los crímenes que narra en las novelas el Castle. Entonces, el pavo ayuda a la inspectora Beckett (la buenorra) y, como el escritorcete tiene enchufe y le mola eso de investigar, pues consigue que le permitan seguir resolviendo crímenes para inspirarse para una novela. Una cosa muy normal que pasa constantemente (tócate los cojones). Si en lugar de la inspectora buenorra llega a estar un policía calvo con bigote… iba a ir el escritor… si, si, si,si…
La serie está bastante entretenida, la verdad, y el Castle y los dos inspectores que ayudan a la pájarraca tienen sus puntos graciosetes. Lo que yo me pregunto es…¿dónde están aquí esas policías potentorras?
El otro día me paró la policía y, el policía que me paró, era clavadito a la inspectora Beckett (y un nabo). Tenía un bigotaco entre negro y amarillo de la nicotina que daba asco verlo, una panza como para perseguir a un ladrón corriendo y hablaba como si te perdonara la vida en cada frase ¿cómo le dan una pistola a un personaje así?
- “Buenas tardes, ¿lleva usted alguna sustancia ilegal?” – Me pregunta el señor agente. Me entraron ganas de responder: “A usted se lo voy yo a decir para que me las quite, totopoyas”. Si es que…
Total, que me voy por los cerros de Úbeda. Que la serie está bien, es divertida, tiene intríngulis y la prota está para mojar pan. El prota también es guapo, que después me dicen las niñas que soy machista. No es machista, es que me fijo mas en las pechumbres.

